Nodos sociales en la ruralidad a partir del arte.
El arte en espacios de conflicto y exclusión ha cumplido un papel importante en la reestructuración de las comunidades en torno a las problemáticas sociales, afectivas y de memoria colectiva, donde a partir de acciones se construyen espacios de reflexión en lo académico, artístico y pedagógico. El arte articula estos procesos en experiencias que involucran la comunidad infantil, juvenil y tercera edad, enriqueciendo la identidad y fortaleciendo los espacios de creación entre los participantes.
Las comunidades interactúan y crean lasos (persona a personas) relacionándose en diferentes momentos posibilitados por: lugar, parentesco, afectos, habilidades, profesiones y saberes.
Por otra parte el arte facilita espacios donde la comunidad crea, interpreta, reestructura imaginarios, inventa historias y estrecha afectos. Es ahí, donde los líderes comunitarios, gestores culturales, presidentes de juntas de acción comunal y sociedad en general cumplen un papel importante como facilitador de estos procesos.
En algunas comunidades se mezcla lo pagano y lo sagrado en festividades como carnestolendas, aguinaldos, ferias y fiestas, bazares populares; en donde se congrega la comunidad alrededor del imaginario religioso mientras que en las calles otros sectores festejan, se disfrazan, bailan alrededor de las músicas populares y se asustan con los matachines y diablos.
En las relaciones interculturales intervienen aspectos como edad, religión, costumbres, afectos, política entre otros. El arte tiene la capacidad de convocar e integrar dando espacio a la libertad de creación fomentando el sentido critico frente a los sucesos que se están presentando o los que nos vende los medios de comunicación, de esta manera las comunidades se expresan en espacios convencionales y no convencionales como calles (grafitis), celular (mensajes), comunidades de internet (conectU, facebook, netlog, hi5), músicas locales.
Desafortunadamente los altos índices de desplazamiento rural, que no siempre son causados por la violencia generada por los sectores armados en Colombia sino también por las mínimas oportunidades de trabajo y adjuntado a esto el ideal inventado por los medios de comunicación de un mejor vivir (un sueño latinoamericano gringo) que trae consigo un falso concepto de desarrollo construido desde las ciudades para lo rural y añadiendo a esto la ausencia de espacios educativos para el campesino generan en la comunidad rompimientos dentro de su saber local. Los abuelos se resignan a pasar sus últimos días acompañados de la belleza del paisaje y la resignación de la soledad.
En el comunicar historias, se generan neo-relatos que van interactuando con los imaginarios sociales, estas redes de creación son articuladas por el arte y la comunicación incluyendo la consolidación espacios sociales para su continua interacción (plazas de mercado, tiendas, Centros comunales, caminatas, los colegios, las esquinas de los barrios). Algunas ocasiones estos canales de comunicación están representados en la radio local y algunos textos estudiantiles.
El imaginario social cambia por diferentes aspectos, desplazamientos sociales dados a cambios geográficos (desastres naturales), sociales, culturales, y apropiación de tecnología.
Las danzas son acompañadas de nuevos ritmos, las músicas locales son frenadas y olvidadas por los trabajos comerciales que son promocionadas por las emisoras privadas y comunitarias. Es ahí donde los grupos de música, danza y artes plásticas ven la necesidad de generar espacios alternos en pro de rescatar las músicas locales interpretadas en vivo, generando que los interesados de la cultura y el arte se apropien de espacios públicos para exponer sus obras sin estar condicionado por las instituciones.
El fotocopiar y auto gestionar los escritos para muchos poetas locales se ha vuelto una vía económica y democrática de socializar sus trabajos escriturales donde de manera directa y continua motivan a los jóvenes contar historias sobre sus comunidades.
El arte se considera como acto de libre creación, sin embargo algunos espacios lo han encaminado a la habilidad y al método (manualidades), dejando a un lado la construcción reflexiva en torno a los hechos cotidianos que van retroalimentando nuestro vivir (política, religión, procesos sociales). El arte es un acto reflexivo que controvierte y oxigena las miradas de la sociedad. La educación y los espacios para el arte necesitan ser construidos con base a la reflexión, la crítica, la experimentación y el proceso.
Encontramos que algunas expresiones culturales y artísticas del lugar habían desaparecido por diferentes causas: el servicio eléctrico deja a los abuelos y sus historias en el olvido, los sectores rurales introducen el televisor en su espacio y los canales de comunicación adulto y infancia son menos dados, a estos se le suma que los mitos y leyendas se han mutado a seres fantásticos como Dragón Ball Z, esta hibridación cultural hace que desaparezca las historias, coplas, dichos, refranes, mitos y leyendas de los sectores rurales.
Las casas de la cultura suelen gestionar eventos pero olvidan el papel en los desarrollos de practicas colectivas donde el interés es rescatar el saber local, es ahí donde los artistas no encuentran el valor de sus trabajos ni el apoyo cultural de los desarrollos que han realizado con sus comunidades, se sienten solos y en casos extremos han vendido pertenencias personales para poder grabar un disco, hacer sus pinturas o fotocopiar sus escritos.
Los papeles de las instituciones culturales no solo se deben preocupar por coordinar exposiciones y cocteles, sino por generar espacios donde la comunidad desarrolle procesos de creación colectiva y se sientan identificadas con las expresiones generadas en el lugar desde un sentido educativo y no comercial.
La familia entremezcla el arte en su hacer cotidiano, el campesino después de la labor diaria comparte con el hogar interpretando en especial algún instrumento de cuerda, cantando temas de contenían mensajes de amor por la tierra, el respeto a la comunidad sin olvidar algunas letras cargadas de picardía (doble sentido). Otros se dedicaba a tallar figuras en madera o piedra y este hacer lo iban enseñando de generación a generación. La composición de coplas y dichos se entremezclaba en las conversaciones cotidianas, el buen gusto por contar historias que algunas ciertas otras imaginadas era importante en las noches románticas |
Me parece interesante que se tenga en cuenta el contexto en el cual se vive para poder vivenciar los procesos sociales que se van dando a traves del tiempo.
A la vez es reconstruir historias que nunca se olvidan y que permanecen en la memoria de los individuos que las van recreando y las van contando de una manera propia.
Lady Mercedes Mahecha Alfonso.
Arte dos